Cuando pienso en los recuerdos más preciados de mi infancia, vuelvo a cuando tenía cuatro años y mis padres tenían un velero llamado La Sirena, que significa la sirena, y fue donde nació mi enamoramiento de las sirenas y el océano. Al vivir en el sur de España, paso mucho tiempo admirando el Mediterráneo con sus brillantes aguas azules y playas de arena, pero el Noroeste del Pacífico siempre me dará esta sensación de nostalgia y me sentirá como en casa. Azules, verdes, algas oscuras, estrellas de mar púrpuras, percebes, cedro y madrona cubren islas, focas y orcas, y ese olor del océano Pacífico…

Mi padre y sus amigos, Dennis y Sue, me llevaron en su hermoso velero y nos quedamos a pasar la noche en Shallow Bay, en la isla Sucia, en el mar de Salish, y aunque el horizonte estaba empañado por el humo del BAC. Fuegos, fue un viaje increíble. La bruma, aunque extraña de acostumbrarse, creaba una hermosa luz difusa que en realidad era bastante genial para la fotografía, y la luna era irreal; Rojo brillante en el cielo nocturno.